¿Una tacita de café?

acericoEn qué casa no ha quedado alguna vez una pieza suelta de ese juego de tazas que tanto nos gustaba, que ha sobrevivido al paso del tiempo, al lavavajillas y a esas tardes de merienda, esa pieza de la que nos da pena desprendernos porque es una joyita, un recuerdo de la abuela, o simplemente porque nos encanta.

Ahora ya sabéis qué hacer con ella. Os presento una idea genial y muy práctica para seguir dando utilidad y lucimiento a esa pieza que nos gusta tanto. Solo hace falta un poco de tela y mucho amor.

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